¿Cuánta sal se esconde en los alimentos procesados?

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¿Cuánta sal se esconde en los alimentos procesados?

¿Crees que comes poca sal? Pues fíjate en los alimentos que compras en el supermercado y te sorprenderás. Por su sabor deducimos que los embutidos, las patatas fritas o las aceitunas contienen bastante sal. Pero también la llevan los cereales de desayuno, las galletas, el queso o las salsas. ¿Lo sabías?

Por eso al final del día acabamos consumiendo casi el doble de la cantidad de sal que deberíamos comer. Y todo gracias a esa sal “escondida” en alimentos envasados.

Así que, tal y como hicimos el día que analizamos si las galletas de desayuno son saludables, hemos vuelto al súper para echar un vistazo al etiquetado de los alimentos procesados de consumo más habitual.  

Sigue leyendo, te vas a sorprender…

 

                                    sal oculta

 

¡Pásame la sal!

Tensión alta, aumento de peso y volumen por la retención de líquidos, osteoporosis, enfermedades cardiovasculares y muchas otros problemas pueden derivarse de un consumo exagerado de sal.

Si estamos sanos no hay razón para no añadir una pizca a nuestros platos. Pero antes de hacerlo, debes prestar atención a toda la sal que contienen los alimentos procesados y preparados que consumes a diario.

Como en casi todo, el problema en el consumo de sal es hacerlo en exceso. Piensa que de manera natural los alimentos que comemos, como la carne o las verduras, ya contienen sal. A eso nosotros le añadimos aún más para cocinar o condimentar los platos. Y para rematarlo no hay día en que no nos llevemos a la boca algún tipo de alimento procesado, ya sea embutido, un dulce, un snack o un poco de ketchup.

El resultado es un consumo exagerado, excesivo de sal que a la larga pasa factura al corazón y los riñones.

Qué cantidad de sal llevan los alimentos procesados

Llena una cucharada de café de sal: esa es la cantidad que puedes tomar a lo largo del día, no más.

¿Verdad que comes mucha más? Una cucharada de café son unos 5g de sal, pero hoy en día comemos el doble. Esto es más o menos fácil de controlar mientras cocinas pero ¿cómo hacerlo con los alimentos que compramos envasados?

Actualmente en el etiquetado encontrarás la cantidad de sal que contiene un alimento, normalmente la cantidad por ración y la cantidad por cada 100 gramos (o mililitros si es un líquido).

Muchas veces se especifica la cantidad de sodio (uno de los componentes de la sal es el sodio) y también podemos fijarnos en eso para no pasarnos. Si de sal sólo tendríamos que comer 5g al día, de sodio sólo 2g.

Por lógica cabe pensar que las aceitunas o las patatas fritas son alimentos que llevan bastante sal, y así es:

                            comida sin sal

Por eso quizá ya vigilamos y controlamos su consumo. Pero también encontramos grandes cantidades de sal en alimentos dulces.

Aquí puedes ver lo que encontramos si nos fijamos en el etiquetado de cereales de desayuno, galletas o de unas magdalenas:

                             sal en galletas

La cantidad de sal que contienen es importante, sobre todo si pensamos que son productos muy consumidos por los niños, que deberían tomar todavía menos sal que los adultos.

Fíjate en estas croquetas, ¿increíble verdad?

                              sal alimentos 3

Y como curiosidad, fíjate que la leche condensada, las natillas, los quesitos y el ketchup también contienen sal. Hay que prestar atención a todo lo que comes y compras ya preparado, tu salud está en juego.

Qué puedo hacer

Como decíamos, puedes controlar la sal que añades al cocinar (la cucharadita de café de la que hablábamos) pero no puedes controlar la sal que se añade a los alimentos preparados.

Por eso sólo puedes hacer una cosa: fijarte en el etiquetado y decidir. Mira la cantidad de sal que lleva el alimento. Si es elevada decide si vale la pena comerlo o puedes sustituirlo por algo más natural.

Si no te quieres pasar con la sal tienes que:       

-Comer el mínimo de alimentos preparados que puedas y optar por alimentos frescos

-Olvidarte de la bollería y pastelería industrial

-Si tienes que optar por algún procesado fíjate en que lleve la menor cantidad de sal posible.

-Si cocinas hazlo al vapor o al horno y añade especias para potenciar el sabor.

Pasado un tiempo no echarás de menos la sal. El sabor salado, igual que el dulce, es un sabor al que nos acostumbramos. Si vamos reduciendo poco a poquito, progresivamente,  la cantidad de sal al cocinar apenas lo vamos a notar.

¿Sabías que comemos el doble de sal que necesitamos? Has empezado ya a comer con menos sal?

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